Le Jeu de l’Oie / O Xogo da Oca

By: nievescorrea | 1 Ago 2000

Cuando salí de España, 14 días antes de la fecha prevista para este trabajo, solo tenía clara una cosa en mi cabeza: tenía que ser un trabajo relativamente largo (alrededor de 30 minutos) y se debía componer de pequeñas piezas ensambladas. En los catorce días que tenía por delante, sintiendo Canadá, tenía que construir toda la acción.

Como estaba en la parte francófona de Canadá, la pervivencia del legado católico era sorprendente y en un principio pensé articular el trabajo sobre una rayuela que a mi me recuerda la planta de cruz latina típico de todas las iglesias tradicionales. Después la rayuela se convirtió en una espiral de seis casillas y en un momento indeterminado pensé en “El juego de la Oca”.

El tradicional juego de la oca, como todos recordareis, es un juego de tablero con sesenta y tres casillas en el que cada jugador provisto de una ficha recorre, llevado por las leyes del azar, el tablero hasta terminar en la casilla número sesenta y tres y quedar convertido en una Oca. En el juego hay casillas “banas” en las que nada pasa y otras con “miga”.

Se dice del “Juego de la Oca” que es una metáfora de la vida y sobre este supuesto construí un tablero de 6 casillas todas con “miga” que idealmente se desarrollarían de la siguiente manera:

El Peregrino: anda sin moverse del sitio sobre unas huellas de mantequilla. El recorrido lo marca el tiempo que tarda en derretirse la mantequilla a 37º C (la temperatura de mi cuerpo).

El Pozo: El pozo es un lugar de privación sensorial. Meto la cabeza repetidas veces en un recipinte lleno de patatas fritas de diferentes sabores y texturas.

El faquir. Medita sobre una superficie incómoda. Una alfombra de pinchos hecha con vasos cónicos de la región de Québec. La meditación sobre esta superficie se prolonga un tiempo X.

La Rueda de la Fortuna: Es el momento, lo bueno, lo malo, lo que sucede por azar y no se puede controlar. Un pinchazo en la bicicleta, un traje estropeado por acción de la lejía.
La Muerte: La muerte lleva emparejada la resurrección, es una transformación que culminara en la oca. La muerte por excelencia es la muerte de dios. Los estigmas de la muerte en la cruz (cabeza, costado, manos y pies) al ser comidos desaparecen = lamerás mis heridas

La Oca: La oca es la culminación de un proceso, renacer tras la muerte a un nuevo estado. La oca se representa con una cola de plunas de oca y unas patas palmeadas. Además la oca tiene la posibilidad de expresarse verbalmente. La oca canta mediante un cazu.

Este circuito ideal en la práctica varió pues el público iba sacando de una bolsa bolitas con el número correspondiente a cada casilla y yo sufría los avatares de la ficha aventurera de todo juego de la oca. La posición 6, La oca, estaba trucada de manera que siempre saliera en último lugar.

 


Galería

 


Ficha técnica

Le Lieu – Quebec (Canadá), agosto 2000

Centro Gallego de Arte Contemporáneo – Santiago de Compostela, noviembre 2000